Si Kami-sama quiere, para cuando las nieblas de Pandaria se disipen yo estaré dando vueltas por Tyria en la piel de una Norn pelirroja, pero ya que justamente ahora en Noviembre celebro mi cuarto aniversario con el WoW, creo que mi opinión sobre lo que Blizzard nos ha revelado sobre Mists of Pandaria no está de más.
Muchas coñas se soltaron por Twitter el primer día de la Blizzcon cuando nos descubrieron las expansión. Y se escuchó mucho que si Kung Fu Panda, que si Pokémon, y muy poco que si WoW.
Entiendo que los Pandarens estaban hace mucho tiempo, pero no me parece que sean algo como para dedicarle una expansión. Y en ese caso, esperaré a que efectivamente saquen la clase héroe del Bardo. Al fin y al cabo, ambas cosas han salido del mismo día y por el mismo motivo (April Fools).
No me ha gustado lo que he visto, sinceramente. Me conozco y sé que acabaré probándola tarde o temprano, al menos un mesecillo o lo suficiente para subir al 90.
Primero de todo, no me parece que la estética de Pandaria vaya con la estética de Azeroth. Es demasiado asiático, demasiado del mundo real.
Segundo, es una expansión dedicada a una raza, no a una historia. No veo que haya historia de hecho. Más allá de la de cómo aparecen los Pandaren en escena. No me atrae el juego sin progresión histórica, como hemos venido viendo hasta ahora.
Hay gente que defiende el hecho de que “no haya un malo de turno”, y lo entiendo, pero a mí me gusta más tener un objetivo en cada expansión, y hasta que llego, ver como se van desarrollando los acontecimientos. En cuanto a esto, creo que la WotLK se lleva la medalla de oro.
La guerra entre la Alianza y la Horda no es una progresión en la historia, es más de lo mismo, es lo que llevamos viendo desde que se lanzó el WoW. Garrosh demostrando que su pene es más largo que el de nadie y Varian demostrando que a falta de pene, buenas son estatuas en Ventormenta. Creo que en Cataclysm no se hizo un mal trabajo con la cuestión de las facciones, al modificar mapas, darles unos terrenos a unos, quitárselos a otros, todo ello con su historia.
Tercero. Las batallas entre mascotas. Una CHORRADA monumental. Totalmente innecesario. Cuando Blizzard necesita hacer estas cosas para que la gente se entretenga mientras hace cola en el LFG es preocupante. Si yo trabajara en Blizzard y la primera reacción de una persona al ver esto fuera: “¡Es Pokémon! ¡Hazte con todos!”, pensaría, pero si esto es el WoW, no Pokémon, y me replantearía la idea.
Es más, antes incluso me plantearía hacer la legendaria Escuela de Baile, que lleva en el tintero 4 largos años. E incluso, enlanzando con el cuarto punto, me dedicaría a la verdadera jugabilidad del WoW y dejaría de tocar los putos talentos.
Al principio podías mezclar las ramas, luego decidieron que nos supermegaespecializaríamos en una rama y ahora resulta que nos van a dar a elegir los ataques de otras ramas pero como si fuéramos mongolicos. Ahora resulta que si el mago de Fuego quiere, va a poder tener la barrera de Hielo o el Ralentizar.

Mists of Pandaria no me atrae. Seguramente influya el hype y las ganas que tengo de Guild Wars 2, pero mucho tendría que cambiar para sentir que el WoW sigue siendo uno de mis juegos. Como ya dije en mi anterior post, creo que también todo tiene una época, y la mía por Azeroth está terminando.
No es un post rollo hater, de verdad, pero esta es la sensación que se me ha quedado tras el anuncio y la información que nos han dado.













