Repasando mis screenshots, que son 1.190 por cierto, me acordé de que hace un año que (sobre)vivimos en Exodar.
Hace un año que Valerye y Soku (y más tarde Kompae), hartos del PvP de Zul’Jin, de los lammeruzos, campeos y de no encontrar un sitio en el que desarrollarse plenamente, decidieron cambiar de aires y aprovechar las migraciones gratuitas a ese inhóspito y desierto servidor.
¿Quién nos mandaría a nosotros…? Cuando llegamos a Exodar sólo había un par de hermandades punteras, pero que en verdad no eran punteras, sólo un poco más avanzadas que el resto.
La subasta daba pena, era como si se subastaran sonidos de grillo, plantas rodadoras y telas de araña que ya quisiera Maexxna. De hecho, había un personaje-banco hijodeperrilla que tenía objetos verdes que ponía a 40 oros o 50, y lo peor de todo, es que los querías porque no había otra cosa mejor.
¿Las ciudades? Si Dalaran hubiera estado por aquella época, nos habría parecido enooorme. Y nuestras críticas habrían ido destinadas a la tontería de poner dos bancos, que ya ni nos encontramos por la ciudad de lo poquitos que somos.
Pero lo más importante de todo… ¿Y la gente? ¿Gente? ¿Me lo repita?
Más de una vez nos llegamos a preguntar si al escribir en el Canal Comercio habría eco incluso.
Encontrar grupo era… Era deprimente. Lo fue durante mucho tiempo, meses. En aquella época, encontrar un tank era la parte más temida del juego. Más Kael’Thas, Illidan y casi que Kil’Jaeden. Simplemente NO HABÍA, y si había no querían hacer party porque eran tontos, malos y feos. JUM. Cabroneh.
Al entrar a Exodar, dejé a Valerye, mi paladín totalmente aparcada. No sabía utilizarla, y tanto cabreo acumulado de aquel Vietnam llamado Zul’Jin me hizo empezar a subirme el personaje para el que yo estaba totalmente destinada.
Lunne.
Así, mi pequeña maga fue creciendo en una hermandad en la cual no había demasiadas expectativas de futuro. Cosa que nosotros intentamos remediar, pero como eran bastante reacios a escuchar, acabamos por ser invitados a abandonar la hermandad (bueno, a Kompae directamente lo echaron), y así surgió nuestra hermandad propia y blablabla.
El caso es que a raíz del parche de los Ecos del Wanchinever, antes de la expansión, la gente decidió que quería disfrutar de la expansión como se merecía y comenzó a migrar desde Tyrande, Minahonda y el bar de la esquina para convertir nuestro desierto en un pequeño oasis.
Y así, un año después, hemos visto crecer Exodar, hasta el punto de dejar de ser el servidor Recomendado (imaginaos de qué manera hemos degenerado en Exodar, que ya ni Blizz nos recomienda).
A día de hoy, y a pesar de que tuvimos dudas en su día, podemos decir que Exodar es nuestro server y nuestra casa dentro de este gran universo de 11 millones de jugadores.
Sniiiiifffffffffff…
Blogs.
Granadillo, un mago de Los Errantes, a través de los 6 minutos hasta la liberación nos cuenta sus peripecias por estos mundos tan chachipistachis y sobre todo, sus muertes y la aparición de esa mítica frase que da título a su blog. ¡No dudéis en visitarle!
¡Y en el próximo post…! Cómo subir de rating en el Torneo de Arenas totalmente desnudos.













