Como ya sabéis, volví al WoW hace unos meses. Ilusionada con Lunne, subiendo a Mehrunnisa al 85 y dándole caña a mi personaje Alianza en los Heraldos del Dragón de Minahonda.
Tengo muchos motivos para jugar, pero poca motivación.
He de reconocerlo, no me ha enganchado Cataclysm. Reconozco que mojé las bragas cuando anunciaron la expansión, todo parecía brutal y maravilloso. Joder, se iban a cargar el mundo. Y cuando llegó… Uoh, sí, todo está roto y mola así. Pero prefiero quedarme en el brasero de mi salón viendo la televisión.
Siempre lo he dicho y siempre lo diré: WotLK fue y será mi expansión, como para algunos lo habrá sido Vanilla, como para otros TBC, e incluso para muchos Cataclysm.
Llamadme casual, pero la expansión de Arthas tenía todos los ingredientes hasta para hacerme pasar las horas muertas dando saltos por Dalaran. Te imbuía en la historia, veías a Arthas pululando por sus dominios, y la expansión tenía dificultad al alcance de todos, por mucho que cierta cantidad de gente se empeñe en que todo era muy fácil. Por supuesto, era más fácil que todo lo anterior, pero a mí eso me favoreció ya que pude disfrutar de todo el contenido y sentirme parte activa del juego, y no solo un “intento de hacer”, “intento de raidear”. La WotLK consiguió que esperara con impaciencia el momento del raideo por la noche.
Por eso digo que fue mi expansión. Porque derroté desde Kel’Thuzad hasta al mismísimo Arthas, el malo malísimo de este juego, desde Vanilla hasta la expansión que sea. El malo del WoW es y será Arthas. Y cuando lo maté con mis guildmates, lancé un largo suspiro (que se convirtieron en gritos por el TS), y entonces decidimos descansar hasta Cataclysm. Lo que se conoce como el merecido descanso del guerrero.
Y entonces llegó el ansiado Cataclysm, yo aluciné con las cadenas de misiones, los nuevos escenarios, y entonces me volví a mi sofá y a mi brasero. Supongo que no puedo achacarle toda la culpa al contenido, puesto que redescubrir la comodidad de no tener horarios, de poder ver la serie de turno por la televisión y de cenar a la hora que más te apetezca fueron el 70% de las causas por las que no volví al raideo, y es más, que me hicieron dejar el juego.
Probé muchas cosas en ese tiempo muerto, como el Rift, el cual digo y diré que es un GRAN juego, muy al estilo WoW, pero que supo aprovechar todo lo que éste se dejó por el camino. E incluso volví al Aion, del que prefiero no hablar, directamente. Fue divertido unas semanas, luego vuelve a ser el mismo juego coreano que era en sus inicios.
Mientras tanto me planteaba cómo había sido capaz de dejar el WoW, cuando para mí es EL juego antes de que salga Guild Wars 2. Y entonces me acordé de cuando era pequeña y me decía a mí misma que yo jamás abandonaría a mis Barbies, que siempre jugaría con ellas porque no me imaginaba mi vida si las muñecas. Y me río, porque es exactamente el mismo caso. Todo tiene su tiempo. Y hay cosas que se pueden alargar más o menos.
Llegué a la conclusión de que si Alamuerte y sus hamijos no conseguían levantarme del sofá, entonces realmente el juego ya no me gustaba tanto como pensaba.
Seguiré jugando por ahora y probablemente hasta que salga el Guild Wars 2, porque soy una auténtica, pura y dura yonki de los MMO’s y necesito estar jugando a alguno.
Próximamente os hablaré de mis impresiones sobre Mists of Pandaria.
¡Saludos chachipistachiles!









“Supongo que no puedo achacarle toda la culpa al contenido, puesto que redescubrir la comodidad de no tener horarios, de poder ver la serie de turno por la televisión y de cenar a la hora que más te apetezca fueron el 70% de las causas por las que no volví al raideo, y es más, que me hicieron dejar el juego.”
Jjejejejeej parece que me has observado durante mis últimos 3 meses xDDDD
El problema que yo le he encontrado a Cataclysm es que es una expansión hecha para niveles 1-60. Que para 80-85 hay contenido, pero a partir de 85 no hay apenas nada. Mapas enteros desaprovechados (desaprovechar Vash’jir de esa forma es un crimen) y nada que no sea raidear o hacer PvP.
Lo jodido es darte cuenta de que empiezas a jugar a la expansión por inercia, por ver si sacan algo que te ilusione, y te das cuenta de que no. Que no te ilusiona nada de lo que sale y que ni el 4.3, con transmogrify y todo, ni mucho menos Pandaria te atrae. Porque si mi problema con Cataclysm es la falta de contenido, con Pandaria es que ese contenido no me gusta en absoluto.
Yo me voy del WoW tranquilo porque no me he ido de un juego que me apasiona, que hubiese sido más duro. Me voy de un juego que ya no me gusta, lo cual contribuye a que la decisión sea más sencilla y la vuelta casi imposible.
Yo entraré a solearme cosas en el primer Guild Wars, tengo ahí un montón de misiones aún por hacer.